Un día como hoy jueves 5 de Agosto, pero de 1937, es decir que ya han pasado 73 años, nacía la más popular categoría de automovilismo argentino, el Turismo de Carretera o como se la conoce popularmente por sus siglas, el TC.
Como suele suceder en los grandes momentos de la historia y especificamente en el mundo del deporte, no se vislumbra que ante determinados hechos pueden concretarse situaciones históricas que marcarán, en este caso, el destino de una de las pasiones más populares.
El automóvil tomó preponderancia y popularidad dentro de la sociedad como medio de transporte, la Argentina contaba en 1937 con algo más de 13.000.000 de habitantes, su red vial alcanzaba los 19.000 kilómetros y era transitada por solo 371.000 vehículos, desde automóviles hasta camiones.
Dentro de ese contexto nació, para la historia oficial, el Turismo Carretera. Si bien desde 1910 el Automóvil Club Argentino (A.C.A) desarrollaba competencias con características similares a las que identificó a la popular categoría, ese año fue el primero para el recorrido histórico de una pasión nacional.
Durante la temporada de 1937 se intentó establecer un orden para encuadrar las máquinas según distintas categorías. Sin embargo, un factor conspiraba contra las competencias automovilísticas: los accidentes. En realidad, el riesgo de prohibir las carreras estaba latente y, frente a esa posibilidad, el A.C.A efectuó una serie de gestiones ante Vialidad Nacional para permitir el desarrollo de esa disciplina deportiva, aunque con ciertos reparos.
Por supuesto, la seguridad estaba en boca de todos y un paso en falso podría significar la caída de la actividad.
Finalmente, el 20 de Julio se aprobó el proyecto y se dispusieron las condiciones para abrir un nuevo capítulo en la historia del automovilismo argentino: prohibición de autos especiales de carreras, bacquets (coches descubiertos) y sport; recorrido superior a 1.000 kilómetros; velocidad promedio inferior a 120 km/h y denominación de raid larga distancia en lugar de carreras. Todos esos requisitos los cumplió el Gran Premio Argentino, que ante una ansiosa multitud se largó en la noche del jueves 5 de Agosto frente a la sede del A.C.A, con el presidente Agustín Justo como encargado de bajarle la bandera al primero de los 72 participantes, que fue Arturo Kruuse, el llamado “Indio Rubio”.
La lista de los máximos protagonistas de esa largada multitudinaria estaba compuesta, además del “Indio Rubio”, que abría el camino, por Ernesto Blanco, Ricardi Risatti, Eduardo Pedrazzini, Julio Perez, Tadeo Taddía y el uruguayo Héctor Suppicci Sedes. Con el número 58, un porteño delgado se presentaba como piloto Oscar Alfredo Gálvez y así comenzaban varias histórias.
El apoyo popular a la competencia fue fundamental, porque Vialidad Nacional, que en su dirigencia existía la firme intención de frenar la actividad deportiva, tomó al automovilismo como vidriera para mostrar al país el adelanto vial del mismo. Por su parte, el A.C.A y la empresa Yacimientos Petrolíferos Fiscales (Y.P.F) brindaron su aporte al distribuir estaciones de servicio y puestos de asistencia a lo largo del recorrido como un modo de asistir a los pilotos y promover las carreras.
El Gran Premio se disputó sobre un recorrido de 6.894,700 kilómetros, divididos en 10 etapas, visitando las provincias de Buenos Aires, Santa Fé, Córdoba, Entre Ríos, Corrientes, Chaco, Santiago del Estero, Jujuy, Salta, Tucumán, La Rioja, Catamarca, Mendoza y La Pampa.
La marca Ford, con un modelo llamativo para la época, con menor peso y líneas aerodinámicas más ventajosas, ganó 7 etapas (2 Lo Valvo, 2 Suppicci Sedes, y una Pedrazzini, Risatti y Garbarino), mientras que el resto fue para Kruuse (2 etapas con Plymouth) y Tadeo Tadía ganó la única etapa para Chevrolet, que presentaba un motor con cuatro bancadas más chico.
La ciudad de La Plata fue el cierre de la epopeya y en la capital de la provincia de Buenos Aires, celebró Angel Lo Valvo, que cumplió con el recorrido, tras 80 horas, 36 minutos y 21 segundos, a un promedio de 80,535 km/h, quedando de esta manera, el arrecifeño en la historia, como el primer ganador de una carrera de Turismo de Carretera.










