El primer circuito del mundo construído solo para carreras.

Poster de la época invitando a una carrera de ¡1.000 millas!
A fines de 1906, sobre un terreno de 330 acres (133 hectáreas), en una granja dedicadas a la cría de ovejas, un terrateniente de nombre Hugh Locke King comienza en Weybridge, Surrey, la construcción de la que se considera que fue la primera pista de carreras construida para tal fin.
Tan pronto como es terminado el diseño de la pista sobre el papel, el mismo había sido confiado en un comienzo, al Coronel de la Artillería Real H.C.L. Holden y viendo que los planos originales comenzaban a aumentar más allá de lo que jamás había creído o soñado Locke King, el proyecto se va apartando cada vez más de la idea primitiva que era construir nada más que una simple pista de carreras.
Locke King es persuadido en que la única forma que los autos puedan alcanzar las más altas velocidades posibles, con también una gran seguridad, el circuito de 2,75 millas (4,4 km) debía estar provisto de enormes peraltes con bordes de hasta 9 metros de alto y con la pista de 30 metros de ancho construida con seis pulgadas de grosor (15 cm) de grava y cemento “Pórtland” e incluyendo dos largas rectas, una de media milla de largo (800 metros) que correría a lo largo de las vías del tren que unía las ciudades de Londres con Southampton y la otra sería la recta principal de llegada, pasando frente al “Paddock” y llevando la longitud final del circuito a 3,5 millas (5,6 km).
Finalmente el increíble desafío de ingeniería, para la época, fue construido en solo nueve meses y eventualmente le costo a Locke King su fortuna personal, suma que hoy día se podría estimar en los alrededores de un millón de libras esterlinas.

Vista aérea del circuito de Brooklands
Primer intento de lograr un “Record”
Antes de que la primera carrera se llevara a cabo, Brooklands fue la sede de un dramático intento de “record“de velocidad.
Pocos días después de la ceremonia de apertura del circuito de carreras, llevada a cabo en junio de 1907, un pionero de las carreras de automóviles, de nombre Selwyn Francis Edge, usó la pista para establecer un “record” de 24 horas de duración.
Había muchos que opinaban que esto sería una locura, aseguraban que una persona después de 18 horas de conducción sostenida y sin descanso, perdería completamente el juicio.
Con cientos de lámparas ubicadas a todo lo largo del borde interior del circuito y brillantes bengalas para iluminar los bordes, Edge piloteó su “Napier” verde de seis cilindros durante las 24 horas, cubriendo 1.581 millas (2.530 km) a un promedio de velocidad de 66 mph (105.6 km/h), siendo asistido por otros dos “Napier” durante todo el recorrido.
El record que estableció Edge se mantuvo en pie durante 17 años.

Un poderoso Bentley circulando por un peralte de Brooklands
Primeras carreras (1907 – 1914)
La primera carrera oficial llevada a cabo ocurrió el 6 de julio de 1907 y fue señalada en el diario “Motor Ascot” como que Brooklands era el primer circuito de carreras de automóviles, en donde había reglas a seguir.
Para comenzar, algunos de los procedimientos estaban basados en la tradición de las carreras de caballos, particularmente en la necesidad de atraer a una nueva audiencia hacia este nuevo y curioso deporte.
Los autos armados en el “Paddock” estaban calzados con cubiertas, que eran pesadas por un “empleado de pesadas” (“Clerk of the scales”) para dar los distintos “handicaps” y los conductores para una mejor identificación, usaban camisas de seda de diversos colores, a la manera de los jockeys.
En ese tiempo, las carreras de bicicletas no estaban aprobadas aún en ruta abierta y la pista probó ser segura tanto para los ciclistas como para los automovilistas.
En septiembre de 1907 tuvo lugar una multitudinaria carrera de bicicletas, de 100 millas de duración (160 km), mucho antes que las grandes y masivas carreras de ciclismo que se harían en los años ’30.

Una Bugatti y un Bentley en Brooklands

Otro osado piloto con su Bugatti intentando ir cada vez más rápido
Primeras tragedias
En la mañana del 15 de febrero de 1913, frente a la multitud y la prensa allí reunidas, el pequeño pero corajudo Percy Lambert, corredor local de Brooklands, alcanzó la increíble velocidad de 103,84 mph (166,14 km/h).
Unos meses mas tarde, habiendo prometido a su novia que trataría de romper su propio record, desgraciadamente chocó y se mató en la pista.
Desde ese día, muchos dicen haber creído ver su fantasma, caminando por Brooklands, los días en que se intentan batir “records” de velocidad.
Las carreras de autos cesaron en Brooklands en 1914, tras el estallido de la Primera Guerra Mundial.
Después de la Primera Guerra Mundial 1920 – 1929
Durante la guerra, las sólidas ruedas de los camiones militares, causaron estragos en la pista y no fue hasta 1920, que Locke King logró limpiar y reparar la misma, para finalmente crear el “Brooklands Automobile Racing Club” (B.A.R.C) para poder continuar todo nuevamente.
Durante todos los años ’20 el B.A.R.C continuó organizando grandes carreras, incluyendo la famosa carrera de 200 millas (320 km) del “Junior Car Club” cuya primera edición tuvo lugar en 1921.
Fue en esta época que el famoso conductor de preguerra, Malcolm Campbell, regresó del ejército con el grado de Capitán.
Otra gran personalidad de Brooklands, fue el Conde Louis Zborowski, quién corrió por el circuito al mando de “monstruosos” automóviles, incluyendo al legendario “Chitty Bang Bangs” a comienzos de los ’20.
En agosto de 1926 el Real Automóvil Club (R.A.C) organizó el primer “British Grand Prix”, construyendo chicanas con bolsas de arena, a lo largo de la recta de llegada.
Otra nueva carrera de 200 millas del “Junior Car Club” fue llevada a cabo a fines de ese mismo año, siendo ganada por el Mayor Henry Segrave con un Talbot.
El segundo “British Grand Prix” fue realizado en Brooklands en 1927.
Otro club que realizó ambiciosas carreras en Brooklands fue el “British Racing Drivers Club” (B.R.D.C) fundado en 1927, realizando su primera carrera en 1929 y con una extensión de 500 millas, siendo la carrera mas larga del mundo en ese tiempo.
Crónicas de las carreras durante los ‘30
Durante 1930 las carreras sobre una pequeña sección de la pista, conocida como “Mountain Circuit”, fueron introducidas por el nuevo “Director de Carreras”, Mr A.Percy Bradley.
Esta rápida y furiosa vuelta de 1,25 millas (2 km) iba desde la curva “Fork” hasta la “Member’s Hill” ida y vuelta, siendo una mezcla de carrera en pista y ruta muy dura para todos los competidores y un severo “test” para los autos, en cuanto a la aceleración, el frenado y mantenerse con sus ruedas sobre la pista.
La popularidad de Brooklands creció durante los ’30, el “Clubhouse” fue agrandado para acomodar a todos los socios durante los días de carrera.
Brooklands se convirtió en un encuentro de moda, dentro del calendario deportivo, comparable con las regatas de Henley, el Campeonato de tenis de Wimbledon y las carreras de caballos en el hipódromo de Ascot.
Los miembros del B.A.R.C eran a menudo miembros también del “Brooklands Flying Club” y el campo aéreo formaba parte de la pista.
El “Junior Car Club” continuó realizando carreras y organizando competencias de “Trials” y pruebas de manejo, pero fue mas famoso por su gran carrera internacional llamada “The Double Twelve tour Race” (carrera de 12 horas doble).
Esto fue así debido a la prohibición de hacer ruidos nocturnos, por lo que la carrera se dividía en dos sesiones diurnas y los coches se guardaban durante toda la noche.
Esta carrera se llevó a cabo, cada año, entre 1933 y hasta 1939.
Por primera vez corrieron juntos autos chicos y grandes en carreras de 250 millas (400 km) y atrajeron a grandes corredores de la época tales como, Malcolm Campbell, Kaye Don, Earl Howe y Elsie Wisdom.
Hasta 1933, Brooklands fue conocida como el único circuito de carreras en toda Gran Bretaña, pero fue en ese año que la pista de “Donington Park”, en Derbyshire fue abierta a las carreras de autos.
La competencia creció cuándo se creó el circuito de “Crystal Palace”, al sudeste de Londres y haciendo frente a esto, el B.A.R.C decide la construcción de una nueva pista en Brooklands, tratando en lo posible, que fuera la pista de carreras más grande conocida.
En esa pista logró varios “records” Raymond Mays, posteriormente famoso por desarrollar los automóviles E.R.A (English Racing Automobile), cuyos chasis fueron diseñados por Reid Railton y construidos por Thomson & Taylor en Brooklands.
“Records” logrados en Brooklands
Dramáticos “records” de velocidad fueron quebrados a partir de los años ’20.
El último “record” de velocidad en tierra, logrado en Brooklands, fue el de Kenelm Lee Guinness, miembro de la famosa familia cervecera, quién condujo el “Sunbeam” monoposto de 350 H.P, logrando un promedio en dos pasadas, ida y vuelta, de 135,75 mph (217,2 km/h).
Este auto, provisto de un motor de avión V 12 “Sunbeam Manitou” fue adquirido años más tarde por Sir Malcolm Campbell y se convirtió en el primer y famoso “Blue Bird” (Pájaro Azul) con el cuál rompió numerosos “records” de velocidad en tierra, en las salinas de Bonneville (U.S.A) siendo el octavo y último de 301,13 mph (481,808 km/h).
Otro famoso auto para lograr “records” de velocidad fue el simplemente conocido como “The Railton”, una obra de arte de la tecnología, diseñado por Reid Railton y construido en los talleres de “Thomson & Taylor” ubicados en Brooklands.
Fue conducido por el “As” de Brooklands, John Rhodes Cobb, quién logró los “records” de velocidad en tierra de 1938, 1939 y nuevamente en 1947, cuando se convirtió en el primer hombre en superar las 400 mph (640 km/h) sobre la tierra.
El logro más prestigioso de la pista, era obtener el “record” del circuito perimetral de Brooklands.
En 1930, el “Daily Herald” otorgó un premio para quién fuera el más veloz conductor sobre la pista.
Hasta 1935, el premio fue ganado por cuatro conductores, Kaye Don, el primer ganador, fue batido por Tim Birkin, que logró 137,58 mph (220,128 km/h), con su “Sunbeam Tiger”.
En 1932, Tim Birkin lleva el “record” a 137,96 mph (220,736 km/h) con su famoso Bentley “Red Blower”.
Sin embargo, fue finalmente John Cobb quién se quedó con el preciado “record” logrando 143,44 mph (229,504 km/h) con su “Napier Railton” impulsado por un enorme motor “Napier Lion” de 24 litros de cilindrada, conocido como el último coche de carreras de Brooklands.
Este “record” quedó imbatible hasta 1939, cuando finalizaron todos los intentos por quebrarlos.

Sir Malcolm Campbell corriendo en Brooklands en 1935

El "Sunbeam-Blue Bird" con el que Sir Malcolm Campbell lograra en 1925, 150 mph equipado con un V12 de 18,3 L de cilindrada
El fin de las carreras en Brooklands
El B.A.R.C realizó su último encuentro, el 7 de agosto de 1939.
Cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial, el gobierno se apropió del aeródromo y se utilizó para la producción de los aviones “Vickers” y “Hawker”, incluyendo al caza “Hurricane” y al bombardero “Wellington”.
Cuando la paz regresó al fin de la guerra, en todo el mundo renació la esperanza de la reapertura de la pista, pero los daños habían sido muy severos.
Se habían creado hangares y plantado infinidad de árboles para camuflar los talleres de los bombardeos alemanes.
El gobierno no entregó Brooklands hasta 1949 y los herederos de “Brooklands (Weybridge) Ltd” votaron en favor de vender la pista a la Compañía “Vickers Ltd” y fue de esta forma, como esta famosa pista de carreras, quedó solamente como un feliz recuerdo en la memoria.

Estado en que se encuentra la pista hoy en día

Otra toma en donde se ve el triste abandono en que está la pista hoy día



