Alfonso De Portago: El último “Gentleman Driver”

Alfonso De Portago: El último “Gentleman Driver”


Sus orígenes

El niño "Fon" a los seis años de edad, llevando a su copiloto

Vino al mundo en Londres, un 11 de octubre de 1928,  su padre Antonio Cabeza de Vaca y Carvajal, XVI marqués de Portago fue un deportista español de élite, heroe de la guerra civil  e inclusive actor secundario en películas cinematográficas, fue siempre su ejemplo a seguir, pero murió al darse una ducha fría luego de jugar un partido de polo, cuando el joven Alfonso tenía tan solo 12 años y quedó solo con su madre, la norteamericana Olga Leighton respaldada por una considerable fortuna familiar y con una vida social tremendamente agitada.

Sus padres al nacer lo bautizaron como: Alfonso, Antonio, Vicente, Eduardo,  Angel, Blas, Francisco José de Borja Cabeza de Vaca y Leighton Carvajal y Are , XIII conde de la Mejorada, conde de Pernía, marqués de Moratalla y duque de Alagón, era el XVII marqués de Portago y como su padre era amigo personal del Rey Alfonso XIII le pusieron como primer nombre el propio del monarca, que además fue su padrino de bautismo.

Alfonso ya en plena juventud, a fuerza de insistencia, temeridad y mucho dinero llegó a ser el primer español en sentarse, nada más y nada menos que en una Ferrari de F1.

Su etapa de múltiple deportista

Compitiendo en "Bobsleigh" en los JJ.OO de Cortina D'Ampezzo 1956

Con mucho tiempo libre y sin la  necesidad de trabajar, ”Fon” como lo llamaban sus amigos para abreviar, decide volcar todo su entusiasmo en los deportes, es así que se dedica al tenis, al golf, al polo y al “Bobsleigh” (deporte de invierno en donde uno se desliza en un trineo a gran velocidad por una pista en declive), participó en este último deporte en los Juegos Olímpicos del ’56 celebrados en Cortina D’Ampezzo (Italia), junto a su primo Vicente Sartorius y dándole gran lucha al equipo Suizo, pero finalmente fueron estos quiénes se llevaron la medalla de bronce y los primos españoles quedaron cuartos, pero al año siguiente , junto con Luis Muñoz,  logran ganar la Medalla de Bronce al ubicarse terceros en el mundial de Saint Moritz (Suiza), hasta ahora la única Medalla lograda por España en esta especialidad olímpica.

También lo interesó la aviación y cuenta la leyenda que en cierta ocasión piloteó clandestinamente una avioneta hacia Inglaterra y ganó una apuesta de 500 dólares pasando bajo el mismísimo puente de Londres.

Le gustaban tanto las carreras de caballos que particípó como jockey aficionado en casi cien carreras, logrando tres campeonatos amateur en Francia y participando en el “Grand National steeplechase of  Aintree” (Inglaterra) en dos oportunidades.

Sus carreras en coches “Sport”

En 1953 su amigo, el periodista norteamericano Edmund Nelson le presenta al importador de Ferrari para los Estados Unidos, el italiano Luigi Chinetti, quién lo invita a correr en la Carrera Panamericana de México de ese año, a pesar de que en dicha carrera “Fon” no manejó ni un solo kilómetro, la experiencia lo sedujo de tal manera que decidió empezar a correr cuanto antes y para ello compró una Ferrari 250 MM Vignale con un motor V12 de  3 litros y se inscribe junto al norteamericano Harry Schell, en los 1.000 km de la ciudad de Buenos Aires, que se correrían el 24 de enero del  ’54.

Copiloto de Luigi Chinetti en la Panamericana de México '53

En dicha carrera, que se corría en un circuito mixto uniendo el Autódromo de Buenos Aires con la avenida General Paz, debían recorrerse 106 vueltas de 9,476 km cada una, con lo que se totalizaban  1.004,456 km, Harry Schell decide empezar él la carrera y luego de 70 vueltas al cansarse le da el relevo a De Portago, pero tras tres vueltas al ver que de segundos han caído al quinto puesto, se acerca hacia la pista y agitando una bandera lo insta freneticamente a parar, retoma el volante y finalmente termina en segundo lugar, detrás de los italianos Giuseppe Farina y Umberto Maglioli.

La rotonda del "Puente la Noria" en los 1.000 km de Bs.As en 1954

Si bien consiguen un excelente resultado, no queda conforme ya que Schell ha manejado prácticamente toda la carrera, De Portago se da cuenta inesperadamente que no sabe manejar correctamente un auto de tanta potencia y es así que pasa toda una tarde con un jefe de mecánicos de Maserati que le enseña a pasar correctamente los cambios y a hacer los rebajes ya que él solo había manejado coches con…¡ transmisiones automáticas!.

Decide vender la Ferrari y adquiere una Maserati A6 G C S 2 litros, con la que comienza un acelerado aprendizaje de manejo, pero al poco tiempo comienza a ver sus frutos y gana en el GP de Metz (Francia).

Al año siguiente, en 1955, corre con un O.S.C.A. MT 4 Barchetta (MT 4 por Maserati Tipo 4) y en Nürburgring tiene su primer accidente grave al volcar en una curva.

El 24 de Marzo del ’56 vuelve a correr en las 12 Horas de Sebring, esta vez en una Ferrari 857 S  y en pareja con Jim Kimberley pero deben abandonar por problemas en las válvulas.

El 27 de Mayo corre junto a Phil  Hill y Olivier Gendebien en los 1.000 km de Nürburgring con una Ferrari 860 Monza y se clasifican 3º.

A bordo de la Ferrari 860 Monza en los 1.000 km de Nürburgring '56

En 1957 sus mejores resultados los obtenía en la categoría “Sport”, con una Ferrari 860 S domina en el G.P de Cuba frente a Fangio (Maserati 300 S), hasta que un problema de cable de acelerador lo hace abandonar.

Rara foto en color de Alfonso De Portago en el G.P de Cuba '57 con la Ferrari 860 S (Foto Tom Burnside)

El 20 de Enero de 1957, se diagrama un circuito entre los bosques de Palermo para la edición de  los 1.000 km de la ciudad de Buenos Aires, el circuito mide  10,219 km de extensión y se deben dar 98 vueltas,  finalmente se clasifica  3º  junto con Peter Collins y Eugenio Castellotti conduciendo alternadamente una Ferrari 290 MM.

De Portago atrás de Fangio en los 1.000 km de Buenos Aires 1957

Acompañado de  Luigi Musso a bordo de una Ferrari 315 S se clasifican  7º  en las 12 Horas de Sebring (U.S.A), en donde ganan Fangio y Behra con una Maserati 450 S.

Todo un iconoclasta, con un cigarrillo entre los labios, a bordo de su Ferrari en las 12 Hs de Sebring 1957

Su llegada al equipo Ferrari de F1

Luego de algunos éxitos con su Ferrari 750 Monza en Las Bahamas, empezó a soñar con obtener un puesto como piloto oficial en la “Scuderia Ferrari”, pero el zorro viejo del “Commendatore” ni lo tuvo en cuenta e irónico le mandó por correo la foto de su vuelco en Nürburgring, aunque como sabía que tenía dinero, le ofreció previo pago, una vieja Ferrari  625 F1 del ’54.

Al poco tiempo ya es un cliente privilegiado de Ferrari y en la categoría de autos “Sport” es donde tiene sus actuaciones más destacadas, en el GP de Venezuela sale segundo tras el gran Juan Manuel Fangio, con la Ferrari 750 Monza y en Septiembre obtiene dos victorias en la “Nassau Speed Week” ( Bahamas), una en el “Governor’s Trophy” y la otra en la “Nassau Ferrari” (competencia en la que todos usaban autos de la marca Ferrari)  con la misma 750 Monza.

A comienzos del ’56 ya “Fon” De Portago es un piloto aguerrido y temerario que cada vez anda más rápido por la pista y menos veces fuera de ella y finalmente el Director Deportivo de Ferrari Sculati, lo invita a unirse al equipo, aunque provisoriamente en el lugar de Luigi Musso, quién se había accidentado a comienzos de ese año,  junto a Fangio, Peter Collins y Eugenio Castellotti.

Participó solo en 5 carreras de F1, debutando el 1º de julio de 1956 , en el Gran Premio de Francia, partiendo noveno con su Lancia – Ferrari D 50, pero debió abandonar en la vuelta 20 sobre 61 debido a problemas en su caja de velocidades, ganando la carrera su compañero Peter Collins y saliendo segundo Eugenio Castellotti.

Trompa aerodinámica en la Lancia-Ferrari D 50 para Francia '56

En su segunda participación el 14 de julio en el Gran Premio de Inglaterra, corrido en Silverstone, tiene lugar la siguiente anécdota que lo muestra de cuerpo entero, larga 12º pero Collins tiene problemas en su máquina y “Fon” es llamado a los boxes para que comparta su auto con el piloto inglés, una práctica habitual en la F1 de aquella época, mientras que él se sube al Lancia – Ferrari D 50 que Castellotti había abandonado solo una vuelta atrás, después de chocarlo y con gran esfuerzo lo lleva hacia la línea de llegada, una vez allí espera tranquilamente fumando un cigarrillo a que bajen la bandera a cuadros y luego esforzadamente empuja el auto para clasificarse 10º, pero como Collins  termina segundo, a una vuelta del ganador Juan Manuel Fangio, sube al podio y comparte los puntos correspondientes, que eran seis, con Collins.

Alfonso De Portago saltando sobre su Ferrari en Silverstone 1956

De Portago empujando la Ferrari en la llegada de Silverstone 1956 (observar el golpe sobre la trompa) Su tercer Gran Premio es en el infierno verde de Nürburgring, en donde se corre el 5 de Agosto el GP de Alemania, allí parte décimo y debe abandonar por accidente en la vuelta 10 de las 22 ganando otra vez su compañero Juan Manuel Fangio.Finaliza esa temporada en Monza, para competir en el Gran Premio de Italia el 2 de septiembre, clasifica para largar 9º y debe abandonar por problemas en un neumático en la vuelta 6 de las 50 totales.De Portago en Monza 1956

En el Campeonato que gana Fangio, con 30 puntos netos (sobre 33 totales),  se ubica 12º con 3 puntos, compartiendo la ubicación con Cesare Perdisa y Harry Schell.

El 13 de Enero de 1957 corre su quinto y último Gran Premio, el de la República  Argentina, corrido en el circuito Nº 2 del Autódromo de Buenos Aires, en donde arriba 5º compartiendo la Ferrari 801 F1 con el argentino Froilán Gonzalez y ganando la carrera, otro argentino, Juan Manuel Fangio, esta vez conduciendo una Maserati 250 F.

La trágica Mille Miglia de 1957

Para correr la que sería su  última carrera se inscribía con una Ferrari 335 S  con motor 4 litros V12 a 60º de 390 H.P.  llevando como copiloto a su amigo el periodista Edmund Nelson.

Mapa mostrando los distintos circuitos usados para la "Mille Miglia" (Gentileza El Mundo)

Del 11 al 12 de Mayo se corría  la edición XXIV de la famosa carrera “Mille Miglia” a la que los italianos llamaban “La corsa più bella del mondo“ , se venía disputando desde el año ’27, con dos paréntesis uno en 1939 (prohibida por Mussolini, tras un accidente en el que mueren varios espectadores) y otro del ’41 al ’46 por la Segunda Guerra Mundial.

Se largaba desde la ciudad de Brescia, pasando por Roma  y retornando otra vez a  Brescia en donde terminaba, con los años cambió varias veces su recorrido, pero siempre mantuvo el sentido  Brescia – Roma – Brescia.

Cada auto partía a intervalos de un minuto y para que el público pudiera seguir la carrera, sus numeraciones se correspondían con la hora de largada; a Alfonso De Portago le asignan el número 531, ya que debía partir a las 5:31 hs de la madrugada.

Una de las últimas fotos de De Portago y Nelson con la Ferrari 531

La carrera transcurría con normalidad, y “Fon” de Portago venía ubicado entre el tercero y el cuarto puesto, las crónicas de la época nunca lo llegaron a aclarar debidamente y verdaderamente ya poco importa…

En la línea de llegada se podía palpar toda la euforia de la multitud ya que faltaba poco para que se produjera otra victoria de Ferrari y además en la carrera histórica del 30º aniversario.

De repente el clima de la carrera cambia abruptamente, cuando comienzan a llegar noticias trágicas que anuncian que en la recta de Guidizzolo, faltando menos de 40 km para la llegada, la Ferrari Nº 531 de Alfonso de Portago se ha despistado a 250 km/h  y han muerto sus tripulantes y 10 espectadores (entre ellos 5 niños ) y hay al menos 20 heridos graves.

Ilustración aparecida tras la carrera que mostraba todo el dramático accidente.

La Ferrari tirada en la zanja, como mudo testigo de la terrible tragedia.

Croquis de como volcó la Ferrari aparecido en la revista francesa "L'Automobile" en Mayo de 1957

Este estupendo documento, es la carta que le envió a su amigo el argentino "Bitito" Mieres, en donde le cuenta lo que sentía antes de ir a la Mille Miglia (Gentileza Club de Automóviles Clásicos)

Luego se supieron las causas del accidente, Ferrari da la orden de mantener las posiciones y De Portago que venía haciendo una carrera  tranquila, fiel a sus antecedentes agresivos decide apurar el ritmo y en un auxilio, sus mecánicos  le sugieren cambiar la rueda delantera, que aparentemente rozaba la carrocería, luego de un golpe dado a una acera en la ciudad de Mantova, pero De Portago decide no hacerlo, para ganar tiempo y parte raudamente reingresando en la carrera.

En la fatídica recta ya mencionada, inesperadamente estalla el neumático delantero izquierdo y el auto comienza una frenética serie de trompos de un lado al otro de la ruta, golpea y arranca un poste telefónico, para finalmente caer sobre un grupo de espectadores que observaban la carrera al borde de la ruta.

El coche quedó prácticamente destruído y el desafortunado Alfonso De Portago muere instantáneamente y su cuerpo yace en  tierra, terriblemente mutilado por los cables que ha golpeado al ser despedido de su vehículo, mientras que su copiloto Edmund Nelson muere unas horas después.

El diario “Corriere D’ informazione” al día siguiente tituló su primera página ” La Mille Miglia, cimitero di bimbi e di uomini, ¡Basta!” (Las Mil Millas, un cementerio de niños y hombres , ¡Basta!) con una enorme fotografía  de la Ferrari destrozada.

La primera página del "Corriere D'Informazione" con los trágicos resultados

Este trágico accidente fue el comienzo del juicio que Enzo Ferrari le inició al fabricante de neumáticos belga Englebert por homicidio culposo, ya que algunas fuentes dicen que no eran aptos para velocidades tan altas como las desarrolladas en dicha carrera, después de cuatro años y medio de litigio ambos quedaron libres de cargo y culpa.

Tres días después el Gobierno Italiano decretó el fin de la famosa carrera y así la mítica “Mille Miglia” como todas las otras carreras corridas en ruta abierta de  Italia pasaron a ser parte de la historia.

Como triste epílogo de la tragedia quedó el triunfo del Ing italiano  Piero Taruffi con una Ferrari 315 Sport  empleando  10 horas, 27 minutos y 47 segundos… pero esta noticia ya a nadie le importaba…

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